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lunes, 9 de enero de 2012

Cómo escoger a un excelente personal

No es conveniente que el entrevistador brinde ‘de entrada’ un montón de información acerca de las características, la cultura y los valores de la organización, porque de esta manera está pautando las respuestas del otro.

Foto cortesía de ddpavumba
Foto cortesía de ddpavumba

Cuando se trata de escoger a las nuevas personas que trabajarán contigo, es importante que no pierdas el foco: mantener y/o aumentar la eficiencia y el rendimiento de la empresa y del personal.
Por fortuna, hay una gran cantidad de diferencias individuales entre los candidatos, que hacen que las personas se comporten y reaccionen de manera distinta frente a los acontecimientos, lo que hará que tengan un mayor o menor éxito en el desempeño de sus labores.

Los resultados son lo importante, y en la medida en que sepas escoger a tu gente, la entrega final de sus tareas determinará qué tan afortunada fue la decisión de contratarlos.
A continuación, algunas consideraciones que debes tener en mente al momento de decidir que necesitas personal:

Estudiar el cargo: Como primer paso deberás estudiar bien el cargo para el que estás buscando a una persona (o a varias) Cuando se establecen los requerimientos de la posición, es más fácil saber qué esperar y qué descartar.
Asimismo, cuando te encuentras frente a un candidato, es indispensable que averigües su experiencia, profesión, dominio de idiomas, capacidad para trabajar bajo presión…

Hacer una selección previa: No vas a entrevistar a todo el que deje un curriculum en la recepción, es conveniente escoger una cierta cantidad de hojas de vida que se ajusten a las necesidades del cargo y ésa es la que entrevistarás.

Tener lista una entrevista: Con detenimiento, haz una lista de las preguntas que necesitarás hacerle a los candidatos.  Esto te ahorrará tiempo y evitará distracciones innecesarias en la entrevista.

En la entrevista: Como en todo primer acercamiento de este tipo, es bueno “romper el hielo” haciendo preguntas no comprometedoras e invirtiendo unos minutos en conversar, para que eso vaya relajando a la persona y generándole confianza, de manera que sus respuestas sean veraces y amplias. Además, se puede ir avanzando en la obtención de amplitud de respuestas y confianza haciendo preguntas como: ¿qué te gusta de un empleo? ¿por qué dejaste el anterior? ¿Qué harías si tuvieras que ….?” Estas respuestas serán un alimento esencial para tu posterior toma de decisiones. Después de finalizadas las respuestas de tu candidato, será el momento en que le informes qué es lo que estás necesitando y para qué ha sido convocado.

Luego de la entrevista: Así como a veces existe un “amor a primera vista” con tu entrevistado y te invade la sensación de que ése es el indicado, a veces no es suficiente un solo encuentro, tal vez deberás escoger a unos pocos finalistas y hacer una segunda ronda de preguntas que termine de despejar toda duda que puedas tener y te permita conocer aún más con quién estarías compartiendo trabajo de ahora en adelante.
Dicen que en estos casos no hay que confiar en el instinto, yo pienso que éste es un aliado cuando el resto de los sentidos está alerta y se hace uso también del sentido común.

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